Erasmo de Róterdam: el humanista que encendió la Reforma

¿Por qué Erasmo de Róterdam, ilustre humanista del siglo XVI y compilador del Textus Receptus, influyó en la Reforma, pero no fue contado entre los reformadores?

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A comienzos del siglo XVI, cada vez más estudiosos y eruditos soñaban con una restauración del cristianismo primitivo. Quizá el más grande de estos pensadores, que a la vez fue un reconocido y famoso humanista, estuvo a punto de contarse entre el número de los reformadores. Sin embargo, la tentación de agradar a todos, su ideología y su deseo de comodidad, lo arrastraron hacia la ambigüedad. Este es un resumen de la vida de Erasmo de Róterdam (1466 – 1536), o Rotterdam en neerlandés.

Erasmo de Rotterdam religión
Erasmo de Róterdam

Una vida monástica

Erasmo fue el hijo ilegítimo de un sacerdote holandés y la hija de un médico. Vivió en busca del conocimiento y la piedad. Fue un enamorado de los libros y un oprimido por el miedo a la pobreza. En el camino, sus escritos y erudición comenzaron un terremoto teológico que no se detuvo hasta que la cristiandad de Europa occidental se dividió.

Nació en Rotterdam, que en su momento fue parte de los Países Bajos de los Habsburgo. Quedó huérfano a causa de la peste y fue enviado inicialmente a la escuela capitular de St. Lebuin, que enfatizaba el aprendizaje clásico y las humanidades. Luego fue llevado a una escuela dirigida por la comunidad religiosa de los Hermanos de la Vida Común, por lo que absorbió el énfasis de una relación personal con Dios, pero le repugnaban las severas reglas de la vida monástica y la actitud de los teólogos intolerantes.

Erasmo era pobre y tanto a él como a su hermano no les quedaba otro camino que la vida monástica, así que decidió unirse a los agustinos. Quería viajar y ganar algo de espacio académico, así que tan pronto como fue ordenado sacerdote en 1492, se convirtió en secretario del obispo de Cambrai, quien lo envió a París para estudiar teología.

También odió su tiempo allí. Los dormitorios olían a orina, la comida era mala, los estudios eran mecánicos y la disciplina brutal. Con todo, pudo comenzar una carrera como escritor y viajero, que lo llevó a la mayoría de los países de Europa. Aunque a menudo se quejaba de su mala salud, se sentía impulsado por el deseo de buscar a los mejores teólogos de su época. 

En un viaje a Inglaterra, en 1499, se quejó de la mala cerveza, la barbarie y el clima inhóspito, pero también conoció a Tomás Moro, con quien entabló una amistad por el resto de su vida. Además, escuchó a John Colet enseñar las Escrituras de forma clara y profunda, viendo en él algo muy distinto a las capas de comentarios que había estudiado en París. Colet alentó a Erasmo a convertirse en un estudioso de los textos clásicos del cristianismo y a profundizar en las Escrituras como lo habían hecho los padres de la iglesia, no como los escolásticos de su tiempo.

Tomás Moro y Erasmo de Róterdam
Tomás Moro

El Textus Receptus

La relación de Róterdam con la teología escolástica fue muy difícil. Siempre pensó que los escolásticos le habían arrancado al cristianismo su verdadera identidad, y para comprobarlo se dedicó al estudio de los clásicos y del Nuevo Testamento en griego, idioma que llegó a dominar como pocos en su tiempo.

El resultado fue la obra más importante que le entregó al cristianismo: una edición del Nuevo Testamento en griego original, llamada Textus Receptus, publicada en 1516. El nombre se le asignó a una serie de ediciones impresas del Nuevo Testamento en griego, las cuales se basaban en manuscritos griegos que eran relativamente recientes. Los más antiguos databan aproximadamente del siglo X.

Portada del Textus Receptus de Erasmo de Róterdam
Portada del Textus Receptus

El Textus Receptus constituyó la base de traducción para la Biblia alemana original de Martín Lutero, la traducción del Nuevo Testamento al inglés de William Tyndale, la versión ReinaValera en español y la mayoría de las traducciones del Nuevo Testamento de la época de la Reforma a lo largo de toda Europa. Además, tenía notas de estudio y una traducción al latín, con lo cual corrigió al menos seiscientos errores de la Vulgata Latina de Jerónimo. En el prefacio, Erasmo dijo que emprendió el proyecto para que, por fin, todos pudieran leer la Biblia. Afirmó:

Ojalá se tradujera esto a todos y cada uno de los idiomas (…) Ojalá el granjero cante fragmentos de las Escrituras en su arado, que el tejedor pueda tararear frases de la Escritura con la melodía de su lanzadera y que el viajero pueda aligerar con historias de las Escrituras el cansancio de su viaje.

Dos de los elogios más notables del trabajo de Erasmo vinieron del Papa León X y de Martín Lutero.

León X y Erasmo de Róterdam
León X

La encrucijada del crítico y casi reformador

Antes de ese punto de inflexión, Erasmo se había hecho famoso por otros escritos, como El elogio de la locura, publicado en 1511. Siempre dijo que escribía para “corregir los errores de aquellos cuya religión generalmente se compone de ceremonias y observancias de un tipo material y desatiende las cosas que conducen a la piedad”. 

Se hizo famoso por su mordaz sátira que atacaba la corrupción monástica y eclesiástica. Criticó los milagros supuestamente realizados por imágenes, las indulgencias y lo que sentía que eran ritos inútiles. Ambos aspectos le dieron fama y fortuna. En la década de 1530, entre el 10 y el 20 % de todos los libros vendidos tenían su firma. Su traducción del Nuevo Testamento también le dio reconocimiento. 

Sus ataques a la Iglesia católica y la influencia de sus trabajos llamaron la atención de Lutero, quien le escribió pidiendo apoyo. Así, los enemigos de Erasmo lo acusaron de inspirar a Lutero, y aunque estos dos personajes nunca se conocieron, sus causas se entrelazaron. De hecho, Erasmo encontró mucho de lo que le atraía en los escritos del alemán, describiéndolo como “una poderosa trompeta de la verdad del evangelio”. Reconoció que tenía razón en sus opiniones, pero añadió que había cometido dos errores graves: atacar la tiara papal y el vientre de los monjes. Sin embargo, al mismo tiempo le decía en privado a su impresor que dejara de reproducir los escritos de Lutero porque no quería que sus propios esfuerzos se enredaran con los del reformador.

Erasmo de Róterdam católico
Erasmo

Durante cuatro años, desde el inicio de la Reforma en 1517 hasta 1521, Erasmo suplicó moderación tanto a católicos como a luteranos, buscando la reconciliación. Sin embargo, al ser una figura intelectual prominente de su tiempo, fue fuertemente presionado por ambos bandos: los reformadores querían que agudizara sus críticas a la Iglesia católica, y el Papa quería que defendiera la ortodoxia. Finalmente, en medio de la controversia, se puso del lado del Papa. Es importante aclarar que desde 1516 ocupó el cargo de consejero de Estado y recibió una pensión del archiduque Carlos I (proclamado emperador Carlos V en 1520). El haber sido un protegido del futuro emperador y haber ocupado un importante cargo pudo haber influido en su actitud “políticamente correcta” hacia el catolicismo.

Carlos V y Erasmo de Róterdam
Carlos V

Mediación insuficiente

Pero su posición mediadora no llenó las expectativas de ninguna de las partes: 

Mi único deseo es que ahora que sea viejo, se me permita disfrutar de los resultados de mis esfuerzos. Pero ambas partes me reprochan y tratan de coaccionarme. Algunos afirman que, como no ataco a Lutero, estoy de acuerdo con él, mientras que los luteranos declaran que soy un cobarde que ha abandonado el evangelio.

Bastante se ha hablado de las razones reales por la que Erasmo se inclinó por el catolicismo. Muchos argumentan que actuó por conveniencia, pues siempre temió a la pobreza. Otros sostienen razones ideológicas, ya que al humanista nunca le gustó la controversia y creía que esa práctica estaba lejos de ser cristiana. Finalmente, hay quienes piensan que la ruptura de Erasmo con Lutero estuvo relacionada con la comprensión teológica del libre albedrío. 

Al final, la Iglesia de Roma prohibió los escritos de Erasmo, y Lutero lo atacó como a un Moisés que murió en el desierto sin entrar en la tierra prometida.

Grupo de reformadores, de izquierda a derecha: Johann Forster, George Spalatin, Martín Lutero, Johannes Bugenhagen, Erasmo de Rotterdam, Justus Jonas, Caspar Cruciger y Philipp Melanchthon.
Grupo de reformadores, de izquierda a derecha: Johann Forster, George Spalatin, Martín Lutero, Johannes Bugenhagen, Erasmo de Rotterdam, Justus Jonas, Caspar Cruciger y Philipp Melanchthon.

¿Cuál crees que fue la razón real por la que Erasmo no se unió al movimiento protestante? ¿Crees que la crítica sin acción es válida? ¿Crees sus posturas fueron “conciliadoras” o “tibias”?

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